Al
traducir literatura se me presenta el problema siguiente: no puedo
evitar sentir a estas alturas de la Historia la necesidad de usar palabras como
'personas' o 'gente' (en una novela de mediados de siglo XX) en los
casos en los que estoy segura de que el autor se refiere a hombres y mujeres;
obviamente hay casos en que, por el contexto histórico, se entiende
perfectamente que sólo intervienen hombres y entonces pongo hombres.
Pero ya no me suena natural usar la palabra 'hombres' para 'hombres y
mujeres'; supongo que los traductores tenemos que tomar decisiones de
ese tipo sin que resulten forzadas. Tengo que releer todo lo traducido y
reflexionar sobre el tema, no es nada sencillo.