miércoles, 23 de diciembre de 2015

La psiquiatrización de la justicia.

Los psiquiatras
Ebrios de poder, te provocan, te acusan de enfermedades inventadas.
No te engañes: el dinero los mueve. Sicarios intocables.
Traficantes de drogas legales. Ya no trepanan lóbulos frontales.
Se visten con piel de cordero. Recetan al azar. Y si te revelas, te atan.
Te inoculan substancias por la fuerza. Suplantan la justicia.
Indefensa pierdes tus derechos. Tu credibilidad. Tu bienestar.
Zombis de por vida. Te intentan transformar. Sólo estás cansada, en realidad.
Pobre del enfermo. Pobre del no enfermo. Al que nadie ayuda.
Al que nadie protege. Pastillas, pastillas, así te curarás.
Doctor, me siento mal: paciente, nunca las dejes de tomar. Es esencial.*




Múltiples suicidios de personas en tratamiento psiquiátrico por depresión. Muchas están mal diagnosticadas o simplemente necesitan otros tipos de tratamiento (congnitivo) o acompañamiento en el caso de que exista una causa, un duelo, que deban superar.
                
Una madre en tratamiento que usa sus pastillas para asesinar pero antes torturar en intentos fallidos a su hija adoptiva.
                
Un músico bipolar al que dispara y mata un guardia civil (injustamiente absueto, el cargo era hmicidio por imprudencia y hubo un homicicidio y fue homicidio por imprudencia profesional--la cual es una forma de imprudencia grave profesional--que formaba parte del equipo del 062 que acudió a su casa tras recibir la llamada de unos vecinos. Un buen padre en su casa con su mujer y su hijo, a los que nunca agrediría.Una simple crisis que se hubiese solucionado con una pequeña intervención para estabilizarlo, convenciéndolo por las buenas. Vulnerable. Indefenso.

No se trata de simples desgracias sin causa común, la tienen: son consecuencia del descontrol, impunidad e irresponsabilidad que reina en el mundo de la Psiquiatría en España y no sólo en España. En V televisión, canal gallego de televisión privado, el presidente de la Universidad de Austin (Texas, EE.UU.) contó que habían pillado a uno de sus profesores de psicología dejándose sobornar por la industria farmacéutica. Tenemos un problema muy grande del que no se está hablando.

Y no olvidemos que teniendo como ministro Gallardón se legisló o se intentó legilstar al respecto: algo sobre la posible peligrosidad de los pacientes en función de una enfermedad diagnosticada, quizás ni siquiera correctamente diagnosticada...

Porque quien piense que nuestros psiquiatras son profesionales serios y respetables no tuvo su vida en sus manos. Te puede meter en un lío cualquier persona irresponsable que se invente una trola... Recuerdo una parte de un largo poema narrativo del brasileño Carlos Nejar (Un pais o coraçao) en el que se habla de la *dilaçao* (del verbo *delatar*) en la dictadura militar. La llamada de un vecino, si ninguna base ni argumentos, acusándote de comunista, bastaba para que fueses represaliado como tal, lo fueses o no, pensases de una forma o de otra, fueses un comunista activo o sólo en tu cabeza. En La voz dormida (peli dirigida por Benito Zambrano) un personaje dice (creo que el de Inma Cuesta) "las cunetas están llenas de gente que no se mete en política".

Con todo esto quiero alertar de la posibilidad real, en este país, de que cualquiera pueda acusar a cualquiera facilmente de actuar de determinada forma y de padecer determinada enfermedad despojándolos de sus derechos como personas. Debemos asegurarnos de que la justicia, los derechos humanos, entren en las habitaciones de los pacientes y fluyan por los pasillos de las plantas psiquiátricas; dentro de los muros de hospitales psiquiátricos. Porque padecer una enfermedad psiquiátrica no te convierte en un ser inferior sin derechos. Ni en buena persona. Ni en mala persona.

Haber sido acusada injustamente (y utilizo el verbo *acusar*) de padecer un transtorno de personalidad indeterminado (así cualquiera diagnostica...) me sirvió para conocer como se tratan a los pacientes diagnosticados: sin ningún respeto y con un desprecio absoluto. Una médica de atención primaria me gritó 'enferma mental', acudí por un problema de espalda... al acudir por cualquier problema médico no se me atiende adecuadamente, 'dolor intenso cervical' se convierte en 'crisis de ansiedad'. Como si padecer (presuntamente o no) una enfermedad mental te exonere de padecer otras enfermedades.

Es un mito que los pacientes con enfermedades psiquiátricas nieguen que las padecen. Muchos no lo hacen. Otra cosa cosa es, que por no existir un esfuerzo, suficiente o alguno, que tenga como objetivo disminuir los efectos secundarios de diversos tipos de medicación, no quieran tomarla. Mucha medicación psquiátrica es tóxica y puede perjudicar gravemente la salud  de los pacientes. Disminuir hasta en diez años su calidad de vida. Pero también puede ocurrir que estén incorrectamente diagnosticados. Y tambien existen tratamientos alternativos. Los enfermos aprenden a vivir con la enfermedad con ayuda, a entender los síntomas, reconocer las voces. Pura propaganda. Qué rutinas les ayudan. Qué tipo de situaciones deben evitar.

A los psiquiatras no les interesa si padeces otras enfermedades. Sólo una ansiedad desmesurada porque ingieras cierta pastillita...

Todos los psiquiatras que conocí se comportaban como si la justicia y los derechos humanos no les concerniesen. Obviamente no les preocupaba en absoluto el sufrimiento de sus pacientes ni no acertar en su diagnóstico. Me parecieron absolutamente vagos (no comprobaban nada) instalados en un afán de enriquecimiento malsano. La cantante Lily Allen describe a la perfección mucho de lo que está ocurriendo en Reino Unido, en España, en su canción Everyone's at it. Yo soy joven, luché y resistí durante cuatro largos meses los duros efectos secundarios, mentí (por miedo a ser medicada a la fuerza y por miedo al sufrimiento físico por la ingestión de esos medicamentos-matarratas) por 11 días de medicación a la fuerza, atada, recluída (aterrorizada) y después me sentí feliz y orgullosa de haber sobrevivido. Muchas personas no lo hacen.
Y sigo creyendo en mi caso que no padezco ninguna enfermedad mental. Fue una vendetta personal que coló en mí caso. y coló por algo, por falta de garantías. A través de la justicia puedes defenderte. Tienen a un avogado. A una persona que vele por ti. En psiquiatría no tienes a nadie.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Princesiñas.



Varios recordos me pasan pola cabeza. Preparando un French Cancan, a miña profesora de danza, unha bailarina francesa de 50 anos, riuse de min e chamoume ‘petite princesse’. Supúñase que eramos prostitutas...! Cumpría que pousase os meus pequenos e delicados pés con forza no chan! Nunha farmacia en Vigo, unha muller moi vulgar, maleducada e horrorosamente vestida, estaba comprando uns medicamentos acompañada da súa filla, que tería uns dez, once anos. A nena ben vestida, falando baixiño, educada, con esa nai...! 
Así rápido podo pensar en tres ou catro amigos que se afastan bastante do que se podería esperar deles polo seu entorno familiar. Moitos nos afastamos en gran medida do que moitos poderían esperar de nós polo noso entorno familiar. As crenzas deterministas están moi arraigadas no subconsciente da sociedade galega e non só da galega. No entanto algunhas persoas nacen cunha fame innata e un amor pola beleza e polo esforzo desmedido de orixe descoñecida, inexplicable... e outras cun odio...
Pregúntame cal é a película da miña vida e, de lonxe, responderei, Il Postino (baseada na novela El Cartero de Pablo Neruda). Un país verdadeiramente próspero e democrático é aquel no que todos os nenos e nenas teñan acceso á desenvolverse tanto física coma intelectualemente (musicalmente) á marxe da súa orixe social e mesmo da opinión dos seus propios pais. Porque non todos os pais queren o mellor para os seus fillos ou saben o que é o mellor para os seus fillos. A nosa sociedade considera, e os obreiros téñeno moi inetriorizado que a aprendizaxe dun instrumento musical, certos deportes, o ballet é unha perda de tempo só permitida a certa clases sociais; de clase media alta para arriba. Hai que acabar con iso.

sábado, 21 de noviembre de 2015

LEER



A poesía é un misterio, un enigma. Nos poemas ben escritos nunca sobra nada, incluso o que é redundante. Todo está no texto. Debemos preguntarnos o que non di. Excluílo. As veces nin di nin non di algo. É un crebacabezas. Ou un grito. Unha sensación. A nosa experiencia persoal é importante pero nunca debemos esquecer que o escritor che está cotando algo que é importante para el. Algo concreto. A poesía hai que aprender a lela. Custa ó primeiro pero logo vólvese un exercicio mental fascinante.



A prosa parece máis fácil pero moitos lectores pasan por riba moitas cousas.

viernes, 30 de octubre de 2015

Proxecto de aborto en Brasil e os porcos da bancada evanxelista

Os porcos da bancada evanxelista pasean en Porche e non representan a un pobo que ten todo o dereito a crer nun Deus a súa maneira como tamén ten dereito á xustiza, a non ser enganado, a non ser estuprado, a non ser roubado. Un Estado laico non lastima ó crente. É verdade que tamén os nenos e adolescentes homes sufren violencia sexual, que é igualmente grave pero no seu caso non teñen o problema do embarazo; un país non pode progresar se non se protexe ás mulleres da violencia sexual ou non sexual. Os ***antiabortistas*** son cómplices dos estupradores e os chefiños de todos eses grupos, tanto en Brasil, en toda Latinoamérica, en Europa, ... viven na mais noxenta riqueza, comen e viven coma porcos. ABORTO LEGAL XA en todo o mundo. E apoio ás victimas de violencia sexual desde o momento cero. Económico, psicolóxico e sanitario.     

https://www.facebook.com/jean.wyllys/videos/vb.163566147024734/977004725680868/?type=2&theater

"Os fundamentalistas que nos atacam em nome de uma suposta defesa à vida e da proteção de crianças e adolescentes são os mesmos que querem submeter as nossas meninas, que são a maioria das vítimas de estupro - vítima na maioria das vezes de seus próprios familiares - à violência física e psicológica de não ser acolhida e atendida adequadamente se for vítima de violência sexual e, caso já tenha o corpo desenvolvido a tal ponto, submeter à força essas meninas à maternidade.  #mulherescontracunha"

viernes, 9 de octubre de 2015

Perú: esterilizacións á forza. Fujimori. Salvaxada.

Unha das peores salvaxadas e crueldades en contra dos dereitos dos homes e das mulleres, en contra da poboación indíxena, feita xa en tempos recentes de máis. Non podo esquece-lo documental que se emitiu en televisión española sobre isto hai un par de anos. Aínda que a maioría foron mulleres, tamén se esterilizaron homes; nas dos homes non sei, non parece que haxa imaxes pero nas das mulleres participaron mulleres. Hai imaxes arrepiantes: por ex. varias enfermeiras agarrando a unha muller que choraba, elas rindo. Non só as esterilizaron, fíxerono á macheta poñendo en perigo as súas vidas e creándolle problemas de saúde para toda a vida. Unha nova forma xenocido, a través da esterilización. Do peor. Doeme a alma. 


Eldiario.es

En libertad el dictador que se cebó contra las mujeres del Perú

El hombre que convirtió a cientos de miles de campesinas pobres en víctimas de esterilizaciones forzadas está libre. Está fuera de la cárcel el jefe que accionó ese aberrante mecanismo de control demográfico diseñado décadas antes por el primer mundo para el tercero y para ser aplicado como política de Estado por gobiernos afines al FMI y al Banco Mundial, violentando los cuerpos de las mujeres. Está en la calle quien dio la orden de despojar a tantas de su derecho fundamental, tratándolas como si fueran cifras en una estadística, dejando atrás heridas abiertas, tierras baldías, territorios yermos. El que mandó a torturar a su esposa. El que dejó sin justicia a miles de víctimas de violación. El que hizo secuestrar y maltratar a sus propias agentes de inteligencia. El cabecilla de una banda que mandaba sobres bombas a mujeres periodistas y dejaba dinamita en la puerta de las casas de activistas feministas. El que desconoció el dolor de las madres que buscaban a sus hijos muertos. 
Alberto Fujimori está libre. El actual presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski (PPK), acaba de soltarlo, en lo que ha sido a todas luces un canje político disfrazado de indulto humanitario. Días atrás, la revelación de los vínculos entre una empresa propiedad de PPK y la empresa constructora y corrupta Oderbrecht, durante la época en que el primero era ministro de economía, lo puso al filo de la vacancia presidencial por incapacidad moral, pero a última hora el Congreso, mayoritariamente fujimorista, decidió la votación a favor de la permanencia del presidente. Lo que pocos sabían es que PPK se quedaba porque había negociado con ellos debajo de la mesa la libertad y el perdón del reo más famoso del Perú. 
El indulto humanitario para el ex dictador viene con derecho de gracia, eso quiere decir que Fujimori – quien ayer publicaba un video en sus redes sin rastro de padecer una enfermedad terminal– ha sido exculpado también de los procesos que tiene abiertos y juicios pendientes, como el de las esterilizaciones forzadas, una de las violaciones de derechos más graves en la historia peruana cometida contra las mujeres, que continuaba en investigación fiscal y ahora podría quedar impune, salvo que prosperen los recursos de nulidad. 

Yerma en los Andes

Entre 1995 y 2000, los años más duros de la dictadura de Alberto Fujimori, se estima que fueron esterilizadas contra su voluntad 331.600 mujeres indígenas en el Perú. Esto es, que muchas veces mediante engaños, otras recurriendo directamente a la violencia, cientos de miles de mujeres no solo se vieron privadas de su derecho a concebir sino que han arrastrado durante años las secuelas psicológicas del abuso al que fueron sometidas e incluso el estigma que las persiguió en sus lugares de origen, casi siempre pueblos de los Andes, donde el dictador y sus cómplices se creían con más derecho a aplicar su “Programa Nacional de Planificación Familiar”. 
¿Cómo se llevaba a cabo este programa? Según informes de Amnistía Internacional algunas de las prácticas iban desde imponer a los médicos un sistema de cuotas o “metas numéricas” para la práctica de estos procedimientos (además de “estímulos” si cumplían las metas), la amenaza de practicarles abortos a las mujeres embarazadas si no accedían a ligarse las trompas, campañas engañosas en las que se ofrecía la ligadura como cualquier otro método anticonceptivo no permanente,  el secuestro, el chantaje a los maridos para que firmasen “autorizaciones” o el uso de la fuerza. 

El presidente que nos odiaba

Alberto Fujimori demostró, durante todo su Gobierno, su misoginia radical y una dinámica perversa en su relación con las mujeres. Fue el único presidente del mundo que acudió a la Conferencia Mundial de Mujeres en Beijing en 1995, pero luego de ofrecerse como un defensor de la causa femenina, puso en marcha el programa de control de la natalidad en los Andes. “A Fujimori en realidad no le importaban las mujeres –cuenta hoy Rocío Silva Santisteban, ex directora de la Coordinadora de Derechos Humanos en el Perú– sino el dinero que el Banco Mundial había ofrecido a cambio de un decidido apoyo del Gobierno a la política de control poblacional. Esa política se entroncaba con el famoso Plan Verde de los militares: controlar a la población indígena, rural y pobre para evitar la proliferación de “terroristas”. Las esterilizaciones forzadas son la punta de lanza de ese plan.” En ese proceso usó también a algunas ONG que trabajaban con colectivos de mujeres y que gestionaron el programa. Se hizo, explica Ana María Vidal, Secretaria Ejecutiva Adjunta de la Coordinadora, “en el marco de una política de salud pública, y utilizó como fachada un discurso de reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos para luego enviar a cientos de médicos por las regiones más pobres del país con la orden de esterilizar”. 
Muchas feministas se opusieron duramente, como la abogada Gina Vargas, que acuñó la frase: “Lo que no es bueno para la democracia no es bueno para las mujeres”. Otra activista feminista histórica, Giulia Tamayo, publicó el informe “Nada Personal”, denunciando las ligaduras de trompas ilegales y al poco tiempo el grupo Colina –el comando paramilitar de Fujimori y Montesinos– le colocó una bomba en la puerta de su casa y tuvo que refugiarse en España. 
Las agresiones sexuales también fueron banalizadas durante esos años, y aunque el Estado les entregó muchos años después del Gobierno de Fujimori un certificado de víctimas a las 5 mil mujeres violadas, también en su mayoría indígenas –lo que prueba el cariz doblemente discriminatorio de estas prácticas violentas–, que se atrevieron a denunciar (deben ser muchísimas más), solo hay una sentencia en el poder judicial en la que se sanciona al violador, el de una mujer identificada como "MMM", las demás nunca fueron juzgadas.  
Esto ocurre en el mismo país en que la ley de violencia de género sirve para poco, donde siete de cada diez mujeres ha sufrido agresiones, en el que el aborto sigue siendo ilegal, incluso en caso de violación y en donde el Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani es capaz de declarar que “los abortos no se deben a que han abusado de las niñas sino a que la mujer se pone como en un escaparate provocando”. 

Las Geishas

En otro despliegue de falsa empatía, Fujimori creó también el primer Ministerio de la Mujer de la historia del Perú, pero nació con sello clientelista y manipulador. La primera ministra, Luisa Cuculiza, era una señora autoritaria y ultraconservadora. Fujimori se caracterizó por rodearse de mujeres que apañaban sus latrocinios, que lo defendían en los medios, todas desfeminizadas, cómplices. Les llamaban “las martas”, entre ellas estaba la congresistas Marta Chávez, de verbo violento y endemoniado, y Marta Hildebrandt, presidenta de la Academia de la Lengua en el Perú y presidenta del Congreso de la época, quien llegó a decir en una entrevista que ella estaba “a favor del autoritarismo, no de la autoridad”. Otra, Luz Salgado, fue hasta hace poco presidenta del actual Congreso. 
En esta especie de “fiesta del Chivo” a la peruana, Fujimori ejerció idéntica influencia en las periodistas que cubrían Palacio de Gobierno, a quienes se les llamó las “geishas del japonés” y que fueron inmortalizadas en videos que las muestran dándose baños en las pozas de aguas termales que le encantaban al presidente y en una cama de hotel en Londres con el entonces todopoderoso Fujimori. Su principal animadora y groupie en la televisión fue la inefable presentadora Laura Bozzo, que acabó en arresto domiciliario por comprobarse que había sostenido reuniones con Vladimiro Montesinos con el fin de hacer campaña por el fujimorismo en sus programas. “Las mujeres autoritarias y/o genuflexas ante el poder del patriarca marcaron el estilo de su Gobierno", afirma Silva Santisteban. 

La esposa torturada

Dejamos de verla por un tiempo y cuando reapareció su salud estaba muy deteriorada, necesitaba de silla de ruedas y no podía hablar con claridad. Una de las primeras denuncias impunes de una mujer contra Alberto Fujimori fue la de su esposa, la entonces primera dama Susana Higuchi. Ella denunció haber sufrido secuestro y tortura en el sótano del Servicio de Inteligencia del Ejército, con constantes sesiones de electroshocks para evitar que hablara de lo que estaba pasando dentro del Gobierno, incluso llegó a enseñar sus quemaduras. Los medios comprados por el aparato propagandístico de la dictadura se encargaron de desprestigiarla, de hacerla pasar por loca y así lograron acallarla. 
El fujimorismo necesitaba su silencio, luego supimos por qué: Fujimori en esos días habría dado la orden para las matanzas de los nueve estudiantes y un profesor de la Universidad La Cantuta y la de los 15 habitantes de una quinta de Barrios Altos, incluyendo a un niño de 8 años. Crímenes de lesa humanidad. Sería condenado a 25 años de prisión por homicidio calificado con alevosía, lesiones graves y secuestro agravado. Era, además, un gran corrupto: a Vladimiro Montesinos, su asesor de inteligencia, le entregó a espuertas los fondos del Estado para corromper a jueces, militares, congresistas, periodistas, comprando las líneas editoriales de periódicos y canales de televisión, por lo que le cayeron otros seis años más. Compró a la prensa amarilla, desde donde difamó a sus rivales políticos y sumaron seis años más de prisión. Por todos estos casos estaba sentenciado cuando PPK lo indultó. También por desaparecer los videos que grabó el propio asesor y que probaban sus fechorías. Y le quedaban un buen puñado de casos por juzgar. 
El de Higuchi, como el de las esterilizaciones forzadas sigue abierto y podría quedarse sin sentencia si el indulto sigue adelante. Ante la comisión congresal que investigó el caso de la ex primera dama años después, su propia hija, Keiko Fujimori, fue la primera en negar la tortura. Luego de ver a su madre expulsada del Palacio de Gobierno aceptó convertirse en la hija-Primera Dama de Fujimori. Hoy es la candidata del partido fujimorista, líder de la oposición, la que perdió la presidencia en las dos últimas elecciones, primero ante Humala y después ante PPK, pero no acepta que no es presidenta. Es otra de las investigadas en el caso de Oderbrecht por recibir millonarias sumas para sus campañas y por ello en las últimas semanas hemos vuelto a ver las viejas maniobras de los fujimoristas: persecución política a fiscales y amedrentamiento del Tribunal Constitucional. 
En el año 2000, Alberto Fujimori huyó a Japón y renunció a la presidencia del Perú vía fax, ante la evidencia de los casos de corrupción de su Gobierno. Allí fue protegido por una poderosa empresaria hotelera, Satomi Kataoka, conocida por sus vínculos con el fascismo japonés, y con quien, ya divorciado de Higuchi, se casó como parte de su estrategia de inmunidad. Quiso empezar una nueva vida junto a ella, postulando a diputado, haciendo valer su nacionalidad japonesa que siempre había negado, pero no pudo evitar su extradición en septiembre de 2007. Al poco tiempo de ser encarcelado, perdieron el vínculo. Una vez más instrumentalizaba a una mujer para sus oscuros fines. 

Mujeres de batalla

Tampoco parece que vaya a pagar por los crímenes contra las agentes de inteligencia Mariella Barreto, asesinada y descuartizada; y Leonor la Rosa, superviviente de tortura, solo porque sabían demasiado de las prácticas ilegales de los comandos que estaban a la orden de Montesinos y Fujimori. Todas fueron clave en el desenmascaramiento del régimen. Hubo heroínas también en los medios. La periodista Melissa Alfaro, jefa de informaciones del semanario Cambio, que cada tanto presentaba informes para atizar al Gobierno, abrió el sobre bomba que el servicio de inteligencia había enviado a nombre de su director y murió en el acto.
Pero sin duda, las mujeres que más guerra han dado y siguen dando contra el tirano son las madres y hermanas e hijas, los familiares de las víctimas. Ayer, la madre del niño asesinado en Barrios Altos, Rosa Rojas, rodeada de la gente que protestaba contra la medida y contra las explicaciones de PPK –que intenta apuntalar una falsa campaña de “reconciliación nacional”–, clamaba: “No es fácil decir pasemos la página, que tengamos un nuevo comienzo. Yo traje al mundo a mi hijo y aún no lo puedo olvidar. Hoy él tendría 35 años y aquí estoy. Seguiré luchando hasta el último día. Se burló de mi dolor. Un dolor que hasta ahora tengo en el alma. No puedo olvidar a mi hijo especialmente hoy que es Navidad. Estoy en la calle cuando debería estar en casa con mi familia. No es justo que PPK haga esto”, dijo. Los años de lucha por mantener la memoria y aplacar el dolor de miles de mujeres que aún esperan justicia no pueden quedar impunes.
(Vídeo de Javier Corcuera Andrino, director de documentales peruano).