Los psiquiatras
Ebrios de poder, te
provocan, te acusan de enfermedades inventadas.
No te engañes: el dinero los
mueve. Sicarios intocables.
Traficantes de drogas
legales. Ya no trepanan lóbulos frontales.
Se visten con piel de
cordero. Recetan al azar. Y si te revelas, te atan.
Te inoculan substancias por
la fuerza. Suplantan la justicia.
Indefensa pierdes tus
derechos. Tu credibilidad. Tu bienestar.
Zombis de por vida. Te
intentan transformar. Sólo estás cansada, en realidad.
Pobre del enfermo. Pobre del
no enfermo. Al que nadie ayuda.
Al que nadie protege.
Pastillas, pastillas, así te curarás.
Doctor, me siento mal:
paciente, nunca las dejes de tomar. Es esencial.*
Múltiples suicidios de personas en tratamiento psiquiátrico por depresión. Muchas están mal diagnosticadas o simplemente necesitan otros tipos de tratamiento (congnitivo) o acompañamiento en el caso de que exista una causa, un duelo, que deban superar.
Una madre en tratamiento que usa sus pastillas para asesinar pero antes torturar en intentos fallidos a su hija adoptiva.
Un músico bipolar al que dispara y mata un guardia civil (injustamiente absueto, el cargo era hmicidio por imprudencia y hubo un homicicidio y fue homicidio por imprudencia profesional--la cual es una forma de imprudencia grave profesional--que formaba parte del equipo del 062 que acudió a su casa tras recibir la llamada de unos vecinos. Un buen padre en su casa con su mujer y su hijo, a los que nunca agrediría.Una simple crisis que se hubiese solucionado con una pequeña intervención para estabilizarlo, convenciéndolo por las buenas. Vulnerable. Indefenso.
No se trata de simples desgracias sin causa común, la tienen: son consecuencia del descontrol, impunidad e irresponsabilidad que reina en el mundo de la Psiquiatría en España y no sólo en España. En V televisión, canal gallego de televisión privado, el presidente de la Universidad de Austin (Texas, EE.UU.) contó que habían pillado a uno de sus profesores de psicología dejándose sobornar por la industria farmacéutica. Tenemos un problema muy grande del que no se está hablando.
Y no olvidemos que teniendo como ministro Gallardón se legisló o se intentó legilstar al respecto: algo sobre la posible peligrosidad de los pacientes en función de una enfermedad diagnosticada, quizás ni siquiera correctamente diagnosticada...
Porque quien piense que nuestros psiquiatras son profesionales serios y respetables no tuvo su vida en sus manos. Te puede meter en un lío cualquier persona irresponsable que se invente una trola... Recuerdo una parte de un largo poema narrativo del brasileño Carlos Nejar (Un pais o coraçao) en el que se habla de la *dilaçao* (del verbo *delatar*) en la dictadura militar. La llamada de un vecino, si ninguna base ni argumentos, acusándote de comunista, bastaba para que fueses represaliado como tal, lo fueses o no, pensases de una forma o de otra, fueses un comunista activo o sólo en tu cabeza. En La voz dormida (peli dirigida por Benito Zambrano) un personaje dice (creo que el de Inma Cuesta) "las cunetas están llenas de gente que no se mete en política".
Con todo esto quiero alertar de la posibilidad real, en este país, de que cualquiera pueda acusar a cualquiera facilmente de actuar de determinada forma y de padecer determinada enfermedad despojándolos de sus derechos como personas. Debemos asegurarnos de que la justicia, los derechos humanos, entren en las habitaciones de los pacientes y fluyan por los pasillos de las plantas psiquiátricas; dentro de los muros de hospitales psiquiátricos. Porque padecer una enfermedad psiquiátrica no te convierte en un ser inferior sin derechos. Ni en buena persona. Ni en mala persona.
Haber sido acusada injustamente (y utilizo el verbo *acusar*) de padecer un transtorno de personalidad indeterminado (así cualquiera diagnostica...) me sirvió para conocer como se tratan a los pacientes diagnosticados: sin ningún respeto y con un desprecio absoluto. Una médica de atención primaria me gritó 'enferma mental', acudí por un problema de espalda... al acudir por cualquier problema médico no se me atiende adecuadamente, 'dolor intenso cervical' se convierte en 'crisis de ansiedad'. Como si padecer (presuntamente o no) una enfermedad mental te exonere de padecer otras enfermedades.
Es un mito que los pacientes con enfermedades psiquiátricas nieguen que las padecen. Muchos no lo hacen. Otra cosa cosa es, que por no existir un esfuerzo, suficiente o alguno, que tenga como objetivo disminuir los efectos secundarios de diversos tipos de medicación, no quieran tomarla. Mucha medicación psquiátrica es tóxica y puede perjudicar gravemente la salud de los pacientes. Disminuir hasta en diez años su calidad de vida. Pero también puede ocurrir que estén incorrectamente diagnosticados. Y tambien existen tratamientos alternativos. Los enfermos aprenden a vivir con la enfermedad con ayuda, a entender los síntomas, reconocer las voces. Pura propaganda. Qué rutinas les ayudan. Qué tipo de situaciones deben evitar.
A los psiquiatras no les interesa si padeces otras enfermedades. Sólo una ansiedad desmesurada porque ingieras cierta pastillita...
Todos los psiquiatras que conocí se comportaban como si la justicia y los derechos humanos no les concerniesen. Obviamente no les preocupaba en absoluto el sufrimiento de sus pacientes ni no acertar en su diagnóstico. Me parecieron absolutamente vagos (no comprobaban nada) instalados en un afán de enriquecimiento malsano. La cantante Lily Allen describe a la perfección mucho de lo que está ocurriendo en Reino Unido, en España, en su canción Everyone's at it. Yo soy joven, luché y resistí durante cuatro largos meses los duros efectos secundarios, mentí (por miedo a ser medicada a la fuerza y por miedo al sufrimiento físico por la ingestión de esos medicamentos-matarratas) por 11 días de medicación a la fuerza, atada, recluída (aterrorizada) y después me sentí feliz y orgullosa de haber sobrevivido. Muchas personas no lo hacen.
Y sigo creyendo en mi caso que no padezco ninguna enfermedad mental. Fue una vendetta personal que coló en mí caso. y coló por algo, por falta de garantías. A través de la justicia puedes defenderte. Tienen a un avogado. A una persona que vele por ti. En psiquiatría no tienes a nadie.
Porque quien piense que nuestros psiquiatras son profesionales serios y respetables no tuvo su vida en sus manos. Te puede meter en un lío cualquier persona irresponsable que se invente una trola... Recuerdo una parte de un largo poema narrativo del brasileño Carlos Nejar (Un pais o coraçao) en el que se habla de la *dilaçao* (del verbo *delatar*) en la dictadura militar. La llamada de un vecino, si ninguna base ni argumentos, acusándote de comunista, bastaba para que fueses represaliado como tal, lo fueses o no, pensases de una forma o de otra, fueses un comunista activo o sólo en tu cabeza. En La voz dormida (peli dirigida por Benito Zambrano) un personaje dice (creo que el de Inma Cuesta) "las cunetas están llenas de gente que no se mete en política".
Con todo esto quiero alertar de la posibilidad real, en este país, de que cualquiera pueda acusar a cualquiera facilmente de actuar de determinada forma y de padecer determinada enfermedad despojándolos de sus derechos como personas. Debemos asegurarnos de que la justicia, los derechos humanos, entren en las habitaciones de los pacientes y fluyan por los pasillos de las plantas psiquiátricas; dentro de los muros de hospitales psiquiátricos. Porque padecer una enfermedad psiquiátrica no te convierte en un ser inferior sin derechos. Ni en buena persona. Ni en mala persona.
Haber sido acusada injustamente (y utilizo el verbo *acusar*) de padecer un transtorno de personalidad indeterminado (así cualquiera diagnostica...) me sirvió para conocer como se tratan a los pacientes diagnosticados: sin ningún respeto y con un desprecio absoluto. Una médica de atención primaria me gritó 'enferma mental', acudí por un problema de espalda... al acudir por cualquier problema médico no se me atiende adecuadamente, 'dolor intenso cervical' se convierte en 'crisis de ansiedad'. Como si padecer (presuntamente o no) una enfermedad mental te exonere de padecer otras enfermedades.
Es un mito que los pacientes con enfermedades psiquiátricas nieguen que las padecen. Muchos no lo hacen. Otra cosa cosa es, que por no existir un esfuerzo, suficiente o alguno, que tenga como objetivo disminuir los efectos secundarios de diversos tipos de medicación, no quieran tomarla. Mucha medicación psquiátrica es tóxica y puede perjudicar gravemente la salud de los pacientes. Disminuir hasta en diez años su calidad de vida. Pero también puede ocurrir que estén incorrectamente diagnosticados. Y tambien existen tratamientos alternativos. Los enfermos aprenden a vivir con la enfermedad con ayuda, a entender los síntomas, reconocer las voces. Pura propaganda. Qué rutinas les ayudan. Qué tipo de situaciones deben evitar.
A los psiquiatras no les interesa si padeces otras enfermedades. Sólo una ansiedad desmesurada porque ingieras cierta pastillita...
Todos los psiquiatras que conocí se comportaban como si la justicia y los derechos humanos no les concerniesen. Obviamente no les preocupaba en absoluto el sufrimiento de sus pacientes ni no acertar en su diagnóstico. Me parecieron absolutamente vagos (no comprobaban nada) instalados en un afán de enriquecimiento malsano. La cantante Lily Allen describe a la perfección mucho de lo que está ocurriendo en Reino Unido, en España, en su canción Everyone's at it. Yo soy joven, luché y resistí durante cuatro largos meses los duros efectos secundarios, mentí (por miedo a ser medicada a la fuerza y por miedo al sufrimiento físico por la ingestión de esos medicamentos-matarratas) por 11 días de medicación a la fuerza, atada, recluída (aterrorizada) y después me sentí feliz y orgullosa de haber sobrevivido. Muchas personas no lo hacen.
Y sigo creyendo en mi caso que no padezco ninguna enfermedad mental. Fue una vendetta personal que coló en mí caso. y coló por algo, por falta de garantías. A través de la justicia puedes defenderte. Tienen a un avogado. A una persona que vele por ti. En psiquiatría no tienes a nadie.