domingo, 2 de octubre de 2016

Madres drogodependientes, maridos que las encubren, y 'Aprender a Educar'; Carta a Pedro García Aguado.

Recibí una llamada de una de vuestras trabajadoras. Me puso muy nerviosa. Me pareció muy chabacana, sin formación. Tengo muchos problemas con mi madre por sus adicciones. Tengo 35 años y si sigo viviendo en casa de mis padres es por razones de salud. Estoy en lista de espera para una operación. Con muchos dolores y tengo que aguantar que alguien que no conozco me insulte, dé por hecho que todo lo que dice mi madre es verdad. Nunca vi a mi madre sobria en mis 35 años. En una ocasión me envió antidepresivos por correo que había conseguido para mí sin ni siquiera estar yo en el país para que los consumiese y me presiona constantemente para que consuma todo tipo de medicamentos de esa índole. Informé a una diputada en la Xunta que es amiga amiga de la llamada. Las ayudas sociales son inexistentes o tardan mucho en Galicia. Una persona en mi estado de salud no debería estar pasando por esta situación. Realmente la intervención de 'aprender a educar' está causando mucho dolor en mi familia. Amenazas con llamar a la guardia civil, a los que tengo miedo pues la tendencia es a considerar la violencia contra la mujer como algo normal, algo natural. Mi hermano me agredió en 2008 en un ataque de celos cuando me licencié. Un médico puso una denuncia. Mi madre destruyó la notificación. De hecho me enteré varios años después. No pude denunciar. Hasta que no solucione mis problemas de salud y económicos no puedo hacer nada. Odio vuestro programa porque le sirve a mi madre para inventarse cosas sobre mí. No sé si es una práctica habitual provocar a las personas para que se muestren agresivas. Vuestra trabajadora parece desconocer la situación de paro de este país y sostiene que aunque estés muy enfermo pues tienes que trabajar. Claro está que nadie da trabajo a una persona que no está en buen estado de salud. Mi madre le contó que nunca trabajé. Nunca trabajé con contrato. Es muy diferente. Y estudié durante muchos años muchas cosas. Porque muchos hijos de drogodependientes elegimos ese camino. Para huir. Para escondernos. Para protegernos. Estaba traduciendo una novela para una editorial y me lastimé las espalda podando unos árboles. Tuve que dejarlo. No aguanto más de cinco minutos escribiendo en un ordenador y la fisioterapia la tengo que pagar yo. Tengo cita para noviembre, es decir, 13 meses después del accidente. Hoy mi abuela lloraba porque mi madre me echó de casa instigada por vuestra trabajadora. Mi madre consiguió meter a mi hermana en el mundo de los antidepresivos y está muy frustrada porque no lo consiguió conmigo. Informaros en Proyecto Hombre. La gente se está enganchando y es un tipo de drogadicción muy parecido al de las drogas ilegales, sólo que más barato y con aceptación social. Además los médicos de atención primaria ya te los ofrecen como caramelos sin ningún tipo de pudor. Mi madre siempre fue una persona muy violenta. Ahora que ya es mayor está encontrando modos diferentes de hacerme daño. Lo más flipante de vuestra trabajadora, a parte de la agresividad, ignorancia, falta de educación, las amenazas, de dar por hecho que todo lo que se le cuenta es cierto, es que parece desconocer la situación económica de este país, el estado en que está la sanidad en Galicia, totalmente destruida, y las dificultades que tenemos las personas para encontrar trabajo. Todo lo que gané este año lo tuve que invertir en fisioterapia privada. Hace mucho tiempo que no puedo alimentarme bien. No soy una NI NI. Doy clases particulares. Vendo artículos de segunda mano. Este año publiqué algunas cosas en Diversidad Literaria. A pesar del dolor.  
Mañana tengo una cita en el Centro Municipal de Dereitos da Muller de Vigo. No es la primera vez que llamo. Lo sucedido conmigo me hace pensar en que quizás los derechos de los menores, y de los adultos, que son gravados en Hermano Mayor puedan estar siendo vulnerados. Es un tema que me preocupa. Una persona que tiene problemas psicológicos, o incluso psiquiátricos, está en situación de vulnerabilidad. Me parece que unos padres que permiten que esos menores sean exhibidos como en un circo están en cierto modo agrediendo a sus hijos. A veces me olvido que se entre otras cosas tengo formación de antropóloga y me estáis dando mucho material, entre vosotros y los médicos. Voy despacio por mis problemas de cervicales pero creo que estoy empezando a tocar temas muy interesantes. Me doy cuenta de que yo estoy en una situación privilegiada por mis estudios para entender y analizar lo que está sucediendo y me preocupa mucho lo que le pueda estar pasando a los demás. Por mi nombre podéis saber de qué trabajadora se trata. Espero que toméis medidas. Por lo menos, le expliquéis que ciertas conductas son intolerables y mejoréis su formación, bastante deficiente. Aunque una persona que dice tales disparates, no es una persona que deba estar en un puesto similar. Sólo quiero que estar tranquila. Aprendí mucho de esta experiencia. A veces nos tienen que pasar cosas a algunos para que nos demos cuenta de los peligros que acechan a los demás, que quizás no sean tan fuertes o están en una situación de vulnerabilidad que les impide defenderse. Como profesora conozco a los adolescentes, me doy cuenta perfectamente de que muchos comportamientos son resultado del comportamiento de sus padres. Muchos sólo necesitan a una persona amable que se siente con ellos a hacer los deberes. La asistenta social con la que hablé ayer sábado me dijo que estaban teniendo muchos problemas en ese sentido, que habían sentido un incremento de violencia de los padres hacia sus hijos.        

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