sábado, 15 de agosto de 2020

Crítica personal a la proposición de Ley de derechos en el ámbito de la salud mental presentada por Unidos Podemos el 8 marzo 2019

Crítica personal a la proposición de Ley de derechos en el ámbito de la salud mental presentada por Unidos Podemos el 8 marzo de 2019 Muchas personas en nuestro país se encuentran ahora mismo al borde del abismo colgados de una rama a punto de romperse y necesitan con urgencia una ley que los proteja: está en juego su vida. Su sufrimiento es insoportable, prisioneros de un sistema diseñado para reprimir y no para cuidar. Sienten muchxs que no serán capaces de aguantar más tiempo. Sin duda una ley no es suficiente—debe ser realizado como sociedad un esfuerzo educativo contundente (poner fin a la propaganda y la falsa ciencia en los medios de comunicación y en las consultas de los médicos) y ALGO de justicia (o toda la Justicia del mundo), poner fin a la impunidad, REPARACIÓN—pero ES una herramienta necesaria y un primer paso. Creo firmemente en la capacidad de las personas para sanar por sí mismas, encontrar su propio camino. Es nuestro deber como sociedad hacer que el camino sea seguro. Que nadie los agreda en su momento más vulnerable. Poner fin a la violencia psiquiátrica supondría quitarles un gran peso de encima. En el proceso de recuperación las personas necesitan ver sus necesidades materiales cubiertas (comida, techo, ocio, ropa, movilidad) sin chantajes ni exceso de burocracia. No olvidemos que en realidad muchas experiencias no son en sí mismas negativas. Nuestro sistema de salud mental castiga la neurodiversidad. Muchas personas necesitan simplemente comprender su neurodiversidad, su complejidad como seres humanos y que la sociedad les respete: su forma de percibir el mundo y la vida (voces, visiones) no es una patología. Las sucesivas elecciones, las dificultades de formar un gobierno de coalición por primera vez en la historia de España junto a la pandemia han ido retrasando la aprobación de una ley que proteja a las personas de la psiquiatría dominante y cruel. Destructora. Opresora. Intentaré no extenderme demasiado en esta crítica, centrarme en lo que me parece que es mentira o contradictorio o injusto. En lo más urgente. También en lo que falta. Se podrían tomar medidas preventivas como la suspensión de todo procedimiento de electroshock y otras formas de violencia y así ganar tiempo para escribir una ley mejor. Debemos tener en cuenta qué otra legislación pueda estar relacionada con los problemas que en esta ley se tratan. Como el por ejemplo el Código Penal. Ir resolviendo los problemas de forma continuada en constante diálogo con las personas que reciben atención en nuestro sistema de salud. O que se encuentran en un proceso de sanación así como de liberación de la opresión psiquiátrica, muchas veces en forma de encierro físico. Otras, encierro en forma de medicación, manicomios en forma de diagnóstico. Ante todo una ley debe ser clara y más si cabe en este caso. La medicación (muchas veces forzosa—inyectables—bajo coacción o engaño disminuye la capacidad de comprensión y lectura de las personas psiquiatrizadas así como haber recibido electroshock). Atreverse a redactar leyes con un lenguaje claro, el contenido de los puntos organizado de forma que facilite su comprensión, sin ambigüedades, agradable en su redacción es también ahondar en democracia, progreso. ¡Basta ya de alcanfor! Reconozco que no he estudiado las diversas legislaciones que se hayan podido ir aprobando en los sucesivos gobiernos que han existido a partir de la muerte de Franco. Ni soy plenamente consciente de toda otra legislación relacionada con esta ley. Esta es una crítica de mínimos. El nombre de la ley. La frase 'salud mental' chirria. Si queremos cambiar el mundo, deberíamos perderle el miedo a ser más creativas. Estoy segura de que haciendo una lluvia de ideas podríamos encontrar un modo de nombrar más fresco y liberador. Sería un sueño crear un grupito de mis personas – activistas en 1ª persona – profesionales favoritas en España ir encomendándoles diversas tareas (pagándoles un salario justo). Exposición de motivos Me aburre un poco toda esta parte: se ahonda en algunos mitos – mentiras especialmente dañinas. No es verdad que se gaste poco en la atención a las personas. 1er párrafo. Yo diría: “la lucha contra la violencia psiquiátrica es una cuestión prioritaria para el bienestar de la ciudadanía así como prestar cuidados que no resulten en iatrogenia abandonando las prácticas opresoras violentas de la Psiquiatría biológica.” “Es necesario tener en cuenta que la violencia psiquiátrica no sólo ha estado siendo ejercida por los profesionales de la psiquiatría sino también por trabajadores sociales, psicólogos, psicólogos clínicos (uso de bibliografía y nociones propias de la psiquiatría, manuales de diagnósticos de psiquiatría, DSM-5 principalmente) enfermeras, celadores, médicos de atención primaria, urgencias, etc. El poder judicial.” 2º párrafo: definición innecesaria, que le concede a la biología un papel relevante y nunca demostrado, ideológico (fascista). Por supuesto “la salud mental” está fuertemente vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales. La Psiquiatría Biológica debe ser abolida. El trauma es la principal causa de sufrimiento psíquico (la pobreza, la violencia, los abusos sexuales). No hay duda de ello y debe ser afirmado en la ley. El periodista Robert Whitaker buscó por todas partes y no encontró ningún estudio serio que probase alguna relación entre genética, biología y sufrimiento psíquico, voces, estados alterados de la consciencia. John Read cita a Hamilton. El trabajo realizado por cualquier psiquiatra biológico español es una invención, un fraude. Necesitamos limpiar nuestras universidades y servicios sanitarios de basura filonazi. 3er párrafo: puede ser interesante hacer un breve relato – retrato de la historia de la evolución de la psiquiatría en España a modo de contexto. Sería importante señalar que en España no tenemos ‘servicios de salud mental’, en España tenemos servicios de Psiquiatría, en España se ejerce la Psiquiatría, de forma pública y policial/judicial. La psicología y cualquier otro tipo de enfoque es secundario, mayoritariamente privado, los profesionales de la psicología clínica en el sistema de sanidad público ocupan un rol secundario (muchos lo asumen complacientes) y usan etiquetas psiquiátricas. Los psiquiatras ejercen el poder de forma vertical, se sitúan en el eslabón superior. La justicia consulta a los psiquiatras, no a los psicólogos clínicos (creo no equivocarme en tal afirmación). Paradójicamente, se está produciendo en la actualidad una suerte de intrusismo profesional que curiosamente no parece molestar a los psiquiatras. Médicas de atención primaria prescriben todo tipo de psicofármacos sin la formación necesaria, sin conocimiento de los peligros (problemas discontinuación, efectos adversos) ni consentimiento informado. La apertura de la prescripción de medicación psiquiátrica a la atención primaria es una de las características de la psiquiatría post-franquista. España importará prácticas de EEUU siempre un paso por detrás y sin tener en cuenta los efectos devastadores de dichas prácticas que benefician a la industria farmacéutica y fabricantes de máquinas de electroshock y diversos dispositivos. El intento de normalización de la aplicación del electroshock, su incremento, nuevos servicios son creados (práctica de la que no se hablaba, que hasta hace pocos años se mantenía oculta) ahora se anuncia en los medios de comunicación sin pudor envuelta en un relato propagandístico. La medicación de la infancia (THDA), que en Galicia ya no tiene límite de edad, creadas fundaciones para su introducción (INDAGA). Otra aportación reciente son los inyectables: neurolépticos inyectados en centros de día, ambulatorios bajo amenaza de ingreso involuntario si el paciente no acude el día prescrito. El dogma biológico de la psiquiatría dominante en España y la violencia psiquiátrica están íntimamente conectados. La psiquiatría biológica niega la violencia, encubre a los agresores, hace negocio de las locas y los locos. Franquistas y postfranquistas malgastan dinero público y piden más y más. --medidas cautelares de forma urgente (suspensión de prácticas violentas de forma preventiva previa a ilegalización de tales prácticas) --

2 comentarios:

  1. Marta Plaza. mucho antes de que los inyectables de segunda generación se pusieran de moda (con risperidona como base en el Risperdal Consta, paliperidona en el Xeplion y el Trevicta, y Abilify que también tiene una versión inyectable con su aripiprazol como base), muchas personas llevaban ya años y años y años... con antipsicoticos inyectables de liberación prolongada (inyectables de larga duración) de los clásicos, de primera generación. Aquí se comercializó y recetó sobre todo Modecate (flufenazina) y también Cisordinol y posteriormente Clopixol Depot, cuyo componente era zuclopentixol.
    Desde cuándo es difícil decirte. En mi caso creo que en el 2005 ya estaba con Cisordinol que luego empezó a estar en falta y pasaron a recetarme Clopixol Depot, que era lo mismo.
    Pero buscando info, son mucho anteriores, creo. También creo que la explosión de tanta tanta gente con inyectables fue mucho mayor con la tanda nueva que hicieron, los de segunda generación, pero no estoy segura porque en mi época inicial de psiquiatrizacion, muchos años desde 1996, fui (lamentablemente) súper sumisa, sin lazos con nada relacionado con activismos locos y sin cuestionar nada del tratamiento ni lo que se hizo conmigo 😞

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  2. https://madinamerica-hispanohablante.org/antipsicoticos-atipicos-de-liberacion-prolongada-risperdal-consta-xeplion-abilify-maintena-trevicta-despilfarrando-el-dinero-de-todos/?fbclid=IwAR1MLccZenP8GmEKiVNI-vvAdobMVuYVmCRhG3HQJ8UW2F5-fyo7Jifr7sQ

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