domingo, 12 de marzo de 2017

Como un perro sola en urgencias.

Hoy tras una jornada movidita de gritos, lágrimas, cosas rotas, insultos, mi hermano depositó a mi hermana sobre las nueve de la noche en urgencias del Hospital Álvaro Cunqueiro como quien abandona un perro. Cuando mi hermana comenzó a 'consumir' antidepresivos y benzodiacepinas (hace 15 años, non stop, probando y mezclando, cambiando) comprendí por qué mi madre era tan violenta. Por qué nos odiaba tanto. La mayoría de las personas que consumen este tipo de medicamentos reacciona de dos modos, ambos altamente destructivos, o se hunden anímicamente o desarrollan comportamientos violentos. Aquellos que no, probablemente presenten resistencia a los medicamentos, es decir no les hacen efecto. Me pregunto si realmente existe alguna persona de este mundo a la que le haya ayudado tomar tales medicamentos, que los haya tomado por un periodo breve de tiempo y posteriormente los haya podido abandonar sin problemas. Todas las personas que yo conozco se engancharon como quien se engancha a cualquier otra droga. De por vida.
La última vez que ingresó en psiquiatría por su propio pié vino en mucho peor estado. Diez veces peor. Por la sobremedicación a la que la sometieron. De hecho la primera cosa que hizo fue abalanzarse sobre mí. Una adicta que no reconoce su adicción acude al lugar en el que le darán más de lo habitual consumido a diario bajo la excusa de mejorar el estado en la que la colocaron precisamente esos medicamentos. Una adicta o adicto lo tiene muy mal pintado si quien lo introduce en el consumo es su madre o su padre pues un hermano o hermana no puede intervenir aquí en Galicia. 
Los medicamentos llegan a provocar los síntomas que dicen curar. Cada día que pasa resultan más fácil conseguirlos. Nos los están metiendo por lo ojos.
Ciertas benzodiacepinas en ciertos momentos no son necesariamente malas. Pero existen algunos llamados "análogos" de las benzodiacepinas que quizás sean menos peligrosos. En momentos de muchos estrés, por dolores de una enfermedad, para atacar el insomnio, pueden ayudar. Pero durante periodos breves. De forma sensata.
De todas formas, me parece terrorífico que un médico de atención primaria pueda tener la sangre fría de continuar subministrando a un adicto drogas que están acabando con su salud mental y no sólo mental teniendo en sus manos el poder de parar el descenso a los infiernos de su paciente.
En 2014 aprovechando una de las crisis de mi madre, expliqué mis opiniones políticas en el Meixueiro y casi me matan. Fui privada de libertad, torturada, y difamada.

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